ESTIRAMIENTOS QUE DEBERÍAMOS HACER TODAS LAS MAÑANAS
Despierta y haz estos 10 estiramientos para conseguir un cuerpo sano
La flexibilidad es la capacidad de una articulación para moverse de forma fluida en toda su amplitud de movimiento ¿Por qué es tan importante cuidar nuestra flexibilidad?
La vida diaria nos ocasiona contracturas musculares, ya sea por malas posturas mantenidas o por esfuerzos repetidos. Es por esto que debemos realizar estiramientos diariamente para poner en orden nuestro cuerpo, fortalecer los músculos y lubricar las articulaciones, consiguiendo así un cuerpo sano y joven.
Los estiramientos tienen múltiples beneficios, entre los que podemos destacar:
1.- Aumentan la flexibilidad.
2.- Aumentan la extensión de los movimientos.
3.- Evitan lesiones.
4.- Reducen la tensión muscular y relajan el cuerpo.
5.- Mejoran la coordinación.
6.- Mejoran la circulación y oxigenación de los músculos.
7.- Dan sensación de bienestar ayudando a controlar el estrés.
Por todo ello, lo más recomendado es realizar una tabla de entrenamientos toda las mañanas. Levántate 10 minutos antes y lo notarás. Prueba con estos ejercicios:
1.- Manos detrás de la cabeza con los dedos entrelazados. Sacar el pecho y mover los codos hacia atrás, y luego traer los brazos hacia delante bajando el cuello y tratando de juntar los brazos. Cogemos aire en el primer movimiento y lo soltamos en el segundo. Hacerlo cuatro veces lentamente.
2.- Sentados bajamos el pecho hacia las rodillas estirando los brazos hacia el suelo y respiramos lentamente siempre por la nariz. Mantenemos la postura diez segundos.
3.- Levantamos los brazos y los estiramos lo más que podamos con las palmas de las manos cogidas y los codos pegados a las orejas tratando de llegar lo más alto posible. Coger aire, meter la tripa y con cada inhalación tratar de subir más, estirando toda la espalda. Mantener diez segundos.
4.- Bajar los brazos al lado del cuerpo. Cruzar uno por delante y empujar el codo con la ayuda del otro brazo. Aguantar unos segundos y luego flexionar ese mismo brazo hacia atrás empujando siempre con el otro. Mantenemos y ese mismo brazo lo pasamos por detrás de la cabeza y lo empujamos hacia abajo, siempre con la ayuda del otro brazo. Mantenemos diez segundos y cambiamos al otro brazo.
5.- Partiendo de los brazos a los lados del cuerpo, unirlos por detrás del cuerpo con manos juntas, separando los brazos del tronco estirados. Meter el abdomen y mover el tronco hacia delante a la vez que los brazos. Respirar tranquilamente y realizarlo despacio volviendo a la postura inicial.
6.- De pie. Tratar de tocar el suelo con las palmas de las manos. Para comenzar flexionar las rodillas y el abdominal contraído. Poco a poco ir estirando las rodillas.
7.- Colocar las manos en las rodillas con las piernas separadas a la altura de los hombros y flexionadas. Movilizar la espalda sin mover los brazos. Contraemos y metemos la cabeza entre las piernas y luego sacamos la espalda y abrimos el pecho. El primer movimiento es como cuando se erizan los gatos y el segundo es abriendo el pecho. Realizar cuatro repeticiones.
8.- Flexionar una pierna por detrás y llevar el talón al glúteo. El cuerpo recto y la pierna de apoyo estirada. Meter el abdomen y mover la cadera hacia adelante mientras mantenemos el talón pegado al glúteo y las rodillas juntas. Realizar durante diez segundos con cada pierna.
9.- Con la espalda pegada a la pared flexionar la pierna hacia el pecho. La pierna de apoyo se mantiene estirada y mantener la postura. Si resulta muy difícil se puede hacer en el suelo boca arriba. Flexionar una pierna con la otra estirada. Mantenemos diez segundos y cambiamos de pierna.
10.- Mover los tobillos y muñecas en círculos hacías los dos lados. Estirar y flexionar. Mover los dedos. Hacer dos respiraciones grandes y listos para la lucha diaria.